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Tras algunos intentos por describir mis días en Cartagena de Indias (Colombia), me ví un poco enredado con mis propias palabras por contradecirme repetidamente.
El motivo: hay al menos dos zonas (las que ví) totalmente distintas dentro de esta ciudad con diferencias mucho mayores a sus similitudes, por lo que decidí dividir todo en 2 partes.

GETSEMANÍ

Llegamos a Cartagena por la noche, la madre de un amigo nos recomendó hospedarnos en el barrio Getsemaní y hacia allí nos dirigimos.
La falta de orden y cuidados estéticos en la calle y hogares; y el continuo murmullo de sus habitantes ante la previa de actividades de sábado a la noche me dio una sensación de inseguridad que se disipó rapidamente ya en los primeros metros recorridos por sus calles.

Antes de partir de Argentina leí un artículo en el diario que contaba todas las inseguridades de la ciudad y el peligro que es para los turistas e incluso para los locales adentrarse por algunas calles, por lo que debo admitir que mi sensación de inseguridad probablemente estaba aumentada por esta nota. Bien, esto no puede estar más lejos de lo que viví. 


El hostel donde paramos, con cocina, desayuno, y comodísimas hamacas paraguayas por menos de 20usd



Getsemaní es un tanto extraño, aquí se encuentran montones de visitantes y turistas low cost, una variada oferta de hostels y bares gastronómicos pero no vemos practicamente ningún extranjero por sus calles ni tiendas con paquetes turísticos ni paseos de compras, etc. Justamente el atractivo de este lugar es que conserva intacto sus características originales; durante el día la gente acerca sus reposeras a la vereda para combatir el calor mientras en los parques se ve gente jugando fútbol y softball.
Con construcciones de estilo colonial, edificios rasgados, pequeñas placitas y mucha música sonando desde las ventanas de los hogares, el paseo por este barrio es bien ameno incluso con la puntual llovizna de media hora que nos visita todos los días a las 9AM.

Al pasar encontramos algunas ventas de electrodomésticos, de artículos usados e incluso una especie de mercado, todo a tono con la autenticidad que emana de este barrio

El clima es caluroso y húmedo, haciendo un ambiente algo pesado para caminar por lo que todo paseo se ve cortado por la necesidad de un chapuzón; para llegar a la zona de playas y donde está habilitado el ingreso al mar nos faltan unos 2 o 3km, por lo que las caminatas por el barrio son siempre bien temprano o por la noche.


Tres de nuestros compañeros tenían en principio vacaciones por un mes más, pero con el ingreso de un nuevo Director en sus respectivos trabajos, se enroscaron un poco las reglas, y de un día al otro debieron regresar a Argentina cancelando el viaje por la mitad, cambiando sus vuelos (con los tremendos gastos que esto lleva) y generando un poco de angustia entre nosotros (en criollo, un embole) y a la vez resignación ya que en estos casos no queda otra más que regresar a la rutina a la espera de una nueva oportunidad para disfrutar del merecido descanso.

Cuando contamos esto a cualquiera de las personas con quienes compartimos en el viaje nos dan una respuesta contraria a lo que yo consideraba como sentido común, general de todos nosotros.
La gran mayoría, nos miran como si no entendieran que tuvieran que regresar, no comprenden que hubiera motivo con suficiente fuerza como para lograr que alguien interrumpa su viaje. "Y se volvieron?? Qué loco..." es la frase que suena ante nuestro relato con una mirada confusa que trata de entender una situación a la que no le encuentran sentido.

No hay duda (y acá me quedó bien claro) que el espíritu de los viajeros es bien distinto al resto de las personas.


En mi caso, una vez que terminé la secundaria comencé inmediatamente la universidad, trabajar, empezar a ver dónde me establecía y los todos los etcéteras corrientes que desde pequeños se instalan como modelos de vida.


Durante estos meses compartiendo con personas de todo el mundo, me encontré con situaciones bien diversas, lejos del estereotipo del trabajador de 8 horas diarias y con sólo 15 días de vacaciones al año.
Noté lo tremendamente acotada que estaba mi visión del mundo.
Hoy pienso de otra forma, no tanto como el  "Y se volvieron?? Qué loco..."; pero sí puedo decir que el convivir con pensamientos tan distintos a los que me rodearon toda la vida hicieron un click y seguramente cultivaron la semilla que ahora me lleva a recorrer el mundo sin mayores preocupaciones.



Por ahora el recorrido fue cumpliendo tal como estaba previsto, muy lindas las montañas, el salar, los centros históricos y las calles coloniales, pero para que tenga un verdadero sabor a relax, este viaje necesitaba (ya de manera urgente) algunas playas.

Y qué mejor lugar para alcanzar el verdadero climax que donde se consideró por mucho tiempo la meca de los mochileros en Sudamérica. Sí señores, llegamos a Montañita.



Dos opiniones rescatamos de quienes nos comentaban sobre Montañita:

- es el paraíso, totalmente tranquilo, relajado y con excelente ambiente nocturno para disfrutar en bares o en la playa.

- está bien, pero muuuuuy lleno de gente, demasiado ruido y movimiento le falta mucho en infraestructura a algunos lugares.


Debo decir, a manera bien personal, que mi conclusión se acerca mucho más a la primera y el lugar cumplió con las expectativas que ya tenía de miles de imágenes, videos y relatos vistos en internet.

La época de mayor movimiento corresponde (como en la mayoría de los lugares turísticos) a Enero-Marzo, con las vacaciones de los Sudamericanos y Agosto-Setiembre, con las vacaciones de los Europeos.

Yo fui en Mayo, por lo que estaba bien lejos de encontrar los montones de turistas merodeando que nos habían advertido.

Desde el primer paso fuera del bus ya se siente cierta atmósfera de falta de preocupaciones y tranquilidad acompañada por el sol brillando con fuerza,  clima caluroso en general, pero no agobiante como en las ciudades.

La gente local siempre está predispuesta a atendernos, el lugar es pequeño, tendrá unas 30 manzanas máximo y la mayoría son negocios u hostels preparados para recibir turistas todo el año.





Sobre las dos calles principales encontramos la mayor actividad tanto en el día, con restaurants y vendedores de ropa y artesanías; como en la noche con puestos ambulantes de cócktels, comida, bares y pubs.

A lo largo de toda la playa se extienden reposeras con sombrillas que se alquilan a 2usd por el día (no hay sombra natural, por lo que son una opción a tener en cuenta si te quedás muchos días).
Frente al mar, que por cierto se debe encontrar a no más de 10km del punto más lejano del pueblo, encontramos puestos de coctelería y pequeños bares (algunos incluso hacen de paradores) que acompañan con buena música los momentos en la arena.



Uno de los pilares de Montañita es el surf y se puede ver en cada rincón, además del montón de escuelas y negocios de alquiler y venta de tablas, todas las mañanas tanto locales como turistas marchan con sus tablas hacia las olas que, con más o menos altura, están presentes en la costa los 360 días del año.
Según dicen los que saben, éste es uno de los mejores lugares para aprender a surfear en el planeta y por supuesto no tardé en alquilar una tabla. Luego de toda una mañana de práctica, adquirí una destreza increíble y logré mantenerme unos 7 segundos semi-parado en la tabla aunque, como nos decía el profe: "paciencia y consistencia, eso es el surf".
Bien, montar una ola no es tan sencillo como lo muestran las películas, pero estar allí y sentir ese momento en el que el mar te lleva a su ritmo y la tabla fluye a compás con la corriente, como dirían los muchachos de mastercard, no tiene precio.




En los pocos días que estuvimos, adquirí una rutina poco más que envidiable: una pequeña caminata por el centro temprano (9AM), playa, mar, playa, mar, un poco más de mar y nuevamente al centro luego del atardecer cuando empieza el movimiento. 

A pesar de las numerosas opciones gastronómicas (para todos los gustos en variedades y precio) quedó en mi mente la ensalada de frutas que sirven en uno de los puestos, con combinación de frutas frescas y bien jugosas, yougurt, cereales y nutella era una tentación difícil de pasar por alto, sino miren:




Desayuno, almuerzo y merienda de cada día



Bueno, para finalizar esta entrada, los dejo con el sol que cada día actúa como el principal protagonista de todos los atardeceres.






La odisea comienza en la plaza de armas de Cuzco, además de las agencias de viajes “oficiales” (o por lo menos con oficinas a la vista), se encuentran varios vendedores deambulando por el centro, ofreciendo distintas variedades del mismo paquete. Por razones de tiempo y coste, decidimos realizar la visita by car, que incluye el traslado ida y vuelta desde Cuzco, con opciones de alojamiento y cena en Aguas Calientes y entrada a las ruinas. Agregando o quitando algunos ítems, el precio oscila entre los u$d80 y u$d120 siendo como siempre el precio más bajo si contratamos la menor cantidad de cosas posibles por agencias y luego buscamos todo por nuestra cuenta.

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tenés un 50% de descuento en la entrada al parque 
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La combi que nos trasladó desde la ciudad nos deja donde inicia el área protegida de Machu Pichu, allí su encuentran algunos puestos que venden comida, souvenirs y lo más importante: rompevientos impermeables. El sol y el cielo despejado me hicieron dudar seriamente de la necesidad de comprar uno, incluso con el guía insistiendo que llovería y finalmente lo compré (afortunadamente, pues “el que sabe sabe” y más tarde llovió).





Luego iniciamos una caminata de 2hs y media bordeando un río entre las montañas y vegetación semi-tropical. Si bien en un principio me pareció tediosa la idea de realizar semejante tramo a pie (más aún luego de unas 6hs viajando en una pequeña combi), el camino no tuvo desperdicio; además de buenos paisajes y un clima que acompaño (incluso con la lluvia que habían predicho), fue bien llevadero.
Pude descubrir y disfrutar otro atractivo que desconocía y recomiendo de Perú: sus verdes montañas (a decir verdad no estoy seguro si entran en la categoría precisa de montaña por su altura, pero digamos que lo son a los fines prácticos).

A medida que avanzamos se abren a nuestros costados algunos senderos tentadores, pero la premisa de que llegaremos de noche y sin luz al pueblo nos impide recorrerlos.
Ya en Aguas Calientes, compramos el ticket de entrada a Machu Pichu para el día siguiente y recorremos los alrededores, el lugar es acogedor, con muchas ofertas gastronómicas y algunos mercados de comida y artesanías.

Como no teníamos idea de cuánto nos íbamos a demorar en las ruinas y ante los consejos de nuestro querido guía que ya le había atinado a la premisa de la lluvia, decidimos estar al pie de la montaña ni bien abren el camino hacia la misma, a las 5AM. Luego debimos subir hasta la puerta de ingreso del parque para entrar finalmente 6:30AM.
Sí, leyeron bien, hay puerta de ingreso, también baños públicos, museo, restaurants y hasta gift shop, evidencia clara de que finalmente la globalización le llegaría incluso a los Incas.


Entre las paredes internas

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Es mejor ingresar al parque en las primeras horas, de esta forma se obtiene una mejor
impresión de la ciudad completa antes de ser invadida por montones de turistas
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Ya en la antigua ciudadela la vista de los alrededores es excelente, el lugar se encuentra conservado en perfectas condiciones con lo bueno y lo malo que conlleva: fue un poco extraño encontrarme con un trabajador de allí colocando con cemento algunas piedras flojas de “las ruinas”, esto le quitó el esplendor de conservación natural que había en mi mente para empezar a imaginarme máquinas de césped por todos lados manteniendo el pasto tan prolijamente cortado como lo veía. De hecho, según comentó alguno de los guías que escuché, sólo el 40% de lo que se observa se mantiene en el estado que se encontró, el resto fue reconstruido para recrear su aspecto original. En fin, éste debe ser el precio que se debe pagar para mantenernos fascinados a miles de turistas de todo el mundo.


Que vista no?

Aún no se sabe con exactitud el fin y la función que cumplían estas construcciones y fue muy interesante no sólo el conocer las distintas teorías, sino ver en directo algunos de los hallazgos en los que se basan las mismas y los diversos significados que le da cada rama de investigación a una misma construcción.

vista de lejos y de cerca de puente del Inca

En resumen la visita fue grata y me impresionó la dedicación que pone el gobierno peruano en su mantenimiento, pero me quedó un dejo de demasiado toqueteo contemporáneo que un poco opacó la imponente imagen del lugar.



Cuzco me enganchó antes de llegar a él, y es que allí se encuentra el lugar más alto para hacer bungee en América del Sur que, para los amantes de los deportes extremos no es un dato menor.

Llegamos un domingo temprano, la plaza central se veía vacía e impecable, el microcentro consta de calles y pasajes que conservan el estilo colonial (algunas construcciones se mantienen intactas) Entre sus ofertas encontramos regionales, muchísimos puestos de comida y por la noche montones de restaurantes, bares y pubs.




Un dato interesante para los viajeros: encontramos varios lugares donde ofrecían trabajo en gastronomía, en boliches y como puesteros ambulantes, no se qué tal el pago ni las posibilidades que da para ahorrar, pero en el hostel nos comentaron que allí muchos recargaban dinero para continuar el viaje.

Perú es conocido, entre otras cosas, por su gastronomía, y cumplió con creces en las dos ocasiones que pude degustar en restaurantes de categoría.
En el mercado central se puede comer por 1 o 2 u$d con postre incluido en algunos casos. En general tanto en Bolivia como en Perú se puede comer en los mercados re barato, pero OJO! sobran las personas que nos han comentado que alguno de su grupo no pudo hacer la excursión al Machu Pichu por estar mal del estómago (los cuidados bromatológicos obviamente no existen).
Afueras del mercado
plaza central


A unos 15 minutos en bus del centro se encuentra el parque de atracciones Action Valley (el chivo va gratis) donde entre otras cosas, se puede realizar un salto bungee a 100mts de altura (el más alto de América del Sur) y volar estilo hondera humana la misma altitud, no voy a intentar describir la sensación de esto último porque no creo encontrar palabras suficientes; si sos amante de la adrenalina como yo, no tengas dudas de que este es tu lugar.
Les dejo unos videos:













Uhuuuuuuuu!!!



El poco tiempo que estuvimos allí nos impidió llegar a conocer mucho de la ciudad y lo que vimos no hizo más que dejarnos con ganas de más. Luego de un par de semanas en pequeños poblados de Bolivia, la vida nocturna de Cuzco nos llama a gritos, pero debemos medir la billetera para continuar el viaje.

Hace rato vengo pateando esta entrada, me toca hablar de COROICO, es la ciudad q más me gustó en todo Bolivia, en parte por la cordialidad de sus habitantes, algo que no había vivido mucho en los últimos lugares visitados, y en parte tembién por toda la naturaleza que ofrece.

Para llegar se puede tomar un bus desde la terminal de La Paz (más caro) o desde otra salida de buses en un extremo de la ciudad donde hay más alternativas más baratas.
La ruta desde La Paz no tiene desperdicio, de echo en el trayecto te cruzas con muchos que lo hacen en mountain bikes. En el camino se pueden observar montañas, numerosas cascadas a lo lejos, precipicios con vista espectacular y lo más raro, carpas y casas bien el medio de la nada, rodeados de naturaleza.


Rutas entre montañas y neblina
Coroico es, en palabras de quienes viven allí: la puerta al amazonas, y así es; aunque la falta de tiempo nos impidió saborear la selva, logramos disfrutar una buena tarde de río, algunos del montón de senderos entre árboles, arroyos, montaña; mucha vegetación y cómo no, un buen chapuzón para combatir el calor.




Es famoso por la ruta de la muerte, un viejo camino usado por camiones bordeando las montañas y muy estrecho en algunos sectores con curvas bien cerradas que actualmente se utiliza como vía secundaria y para realizar mountainbike (el alquiler de la bici cuesta unos 80 usd).




En la oficina de turismo nos ofrecieron muchos circuitos para realizar caminando con guías pero decedimos hacerlo por nuestra cuenta.
Preguntamos un poco y nos encaminamos; los senderos están señalizados al inicio y mitad de camino, pero nos perdimos un poco al final. Hay senderos más estrechos e incluso paradores y asadores que ya no están en uso pero a los cuales se les puede sacar buen provecho ya que están ubicados cerca de los ríos.
senderos rodeados de árboles


La ciudad conserva su aspecto colonial, con una plaza central y calles empedradas, predispuesta al turismo (otra cosa que no vimos en el resto de las ciudades bolivianas)

Plaza central






Para entonar este post les dejo el video que le da nombre:

 
Ahora sí; con los pibes de El Símbolo sonando a capella en nuestras gargantas llegamos a Copacabana, que es la última ciudad costera del lago Titicaca y por la que se accede a la Isla de sol.
Ni bien llegamos nos dirigimos al lugar donde partían las lanchas, pues según teníamos entendido a las 16hs salía la última y ya habían pasado unos minutos de eso horario.
Luego de negociar un poco, nos ofrecieron llevarnos por 150bol a los 7, que era aproximadamente el precio que teníamos previsto. Una vez acomodados para partir escuchamos discusiones entre el “vendedor” y el conductor de la lancha, aparentemente la oferta que nos habían hecho era muy baja, por lo que ahora el precio era casi el doble. Luego de una renegociación (y algunas amenazas de irnos a buscar otro transporte) logramos nuevamente acordar ese precio, pero esta vez en otra lancha que, según nos explicaban era más lenta y por eso nos hacían rebaja.
Así son los regateos en Bolivia, ya sea por transporte, alojamiento o compras en general. Los vendedores acceden a bajar los precios, pero tienen una extraña facilidad para luego olvidarse del acuerdo previo, por lo que les recomiendo, vayan siempre con alguna idea de cuál es el precio antes de consultar (lo locales por lo general te dicen cuánto cobran a ellos y cuánto a los extranjeros, y ya con eso tienes una idea del rango de precios con que te vas a encontrar); algo similar nos había ocurrido en La Paz con los 2 buses que tomamos desde allí.
Vista panorámica desde un alto en la isla
El viaje en lancha por el lago Titicaca de media hora demoró unas 2 horas y media y finalmente llegamos a la parte norte de la isla.
La isla tiene dos poblados, el norte y el sur; según nos comentaron en el sur se encuentran muchos hoteles y retaurants con algo más de categoría pero lejos (no tanto, a unas 3hs) del sector norte donde se encuentran las ruinas.
Arribamos el sector norte de la isla ya anocheciendo, no hay ningún tipo de alumbrado en las calles, por lo que nos guiamos por las luces exteriores de las casas y unas linternas.
Es costumbre que los niños (de unos 10 a 15 años) aborden a los turistas con ofertas de alojamiento y comidas, ellos te acompañan a los hospedajes, e incluso algunos fueron los encargados de mostrarnos las habitaciones e indicarnos el precio (debo decir que me daba un poco de apuro regatear precio con un nene de 12 años).
La falta de luz hace que sea prácticamente caminar por el pueblo, donde la actividad nocturna es prácticamente nula salvo algunos restaurantes abiertos.
Vista del pueblo del norte de la isla
Al día siguiente nos cambiamos a un hostel que nos habían recomendado, Lo de Jhonny (aunque Jhonny no estaba) donde conseguimos alojamiento a 15bol (2usd). La gente de allí es muy hospitalaria, nos ofrecieron usar su cocina y hasta fueron con quienes acordamos nuestro regreso a Copacabana.
Luego de toda una vida acostumbrado a montones de aparatos eléctricos, fue curioso ver qué tan sencillos son los quehaceres cotidianos sin ninguno de ellos:
- El agua tibia para ducharse sale a la siesta, cuando el sol calienta las cañerías de agua (al principio me pareció inverosímil, pero es real).
- La cocina consiste en un recinto cerrado con media-sombras y tres fogones donde se colocan las ollas y pavas, con las mismas media-sombras mantienen bien caliente la temperatura general del lugar.
- Hay un sector del arroyo muy particular donde unos pequeños remansos y algunas piedras lisas disponen de un sector para lavar, uno para enjuagar y uno para secar la ropa, todo dispuesto en línea (no me animé a sacar fotos por no parecer irrespetuoso, pero me sorprendió la practicidad con la que una señora que se encontraba lavando allí había dispuesto todo a su alrededor.
En la isla hay muy buenas playas, y tanto en ellas como en los cerros se puede apreciar toda la naturaleza sin ningún tipo de contaminación.
Cuentan que en esta isla es donde el dios Inca creó al primer hombre y por un sendero se puede acceder a la mesa ceremonial donde se realizaban sacrificios, las ruinas del templo y otros lugares sagrados.
El ingreso el de 10bol (1,5usd) e incluye la opción de escuchar a los guías y visitar el museo; cabe destacar que los guías son pobladores locales con pleno conocimiento de la historia del lugar. 
vista desde el interior de las ruinas
Mucha gente de la isla aún considera a estos lugares como sagrados, incluso algunos no acceden a ciertos sectores si no se encuentran espiritualmente listos para ello, los turistas pueden circular libremente siempre con respeto por el significado que tiene para la gente de allí.
mesa de los sacrificios
Las ruinas en la isla del sol se preservan tal como fueron encontradas (luego del saqueo de los conquistadores españoles, claro), no se ven con toda la majestuosidad de otras construcciones Incas como Machu Pichu pero tienen ese valor agregado de no haber sido “retocadas” para los turistas.
Tips: Para ir a Copacabana desde aquí se pueden aprovechar los viajes que hace la gente para comprar mercadería y así obtener un mejor precio.
En Uyuni se encuentra el salar más grande del planeta y, como miles de turistas a lo largo del año, hacia allí nos dirigimos. 

Imagen de las planicies de sal cubiertas con una fina capa de agua
La ciudad tiene algunos atractivos para visitar que en su momento me resultaron interesantes pero ahora no los recuerdo (probablemente no eran tan interesantes después de todo).


Hay un mercado grande, algunos regionales y muchos puestos de comida al paso que, entre los que encontramos cerdo asado, pinchos de llama, empanadas salteñas, piza y hamburguesas (estas últimas las fritas en grasa, algo que no recomiendo para nada).


En las afueras del marcado





Elegimos ver el amanecer en el salar, la excursión debe realizarse en 4x4 debido al estado del camino y el agua que desprende del mismo. El recorrido simple al salar (hay otros que incluyen varios días, visitando algunos lagos coloridos y hábitats de flamencos) lleva aproximadamente medio día e incluye una visita al cementerio de trenes y algunas artesanías hechas con sal.


Amanecer en el salar







Temprano, el clima es bien es frío (viajamos en mayo) y con las horas se va sintiendo la presencia del sol, el lugar se presta para sacar tremeeendas fotos (yo no, porque se me rompió la cámara) pero no mucho más que eso, el medio día que estuvimos fue más que suficiente.




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