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Nunca me imaginé que me iba a sentir tan raro hablando en otro idioma, a veces hasta me parece extraño que la gente me de bola siendo que yo me escucho como un completo inútil (bien a lo tarzán, diciendo con palabras la mitad de las oraciones y dejando que se sobreentienda la otra mitad).
Igual me puedo hablar coherentemente y a la vez entiendo casi todo lo que me dicen; si me hablan con acento yankee o europeo todo bien, pero cuando es acento neocelandés (que en realidad es algo así como un rejunte de los peores vocablos del acento inglés) o asiático se me complica.


Por lo general si hablo con amigos o personas que recién conozco, la conversación es bastante fluida (igual acá la mayoría son extranjeros así que más o menos estamos todos en la misma) pero ya cuando tiene que ser sobre algo específico ahí sí tengo que resetear el CPU un par de veces para encontrar lo que quiero decir, en especial en el trabajo, que debo hablar rápido y dar órdenes a dos sectores donde la mayoría de las veces opto por señalar las cosas en vez de decirlas (y sí, un par de veces la respuesta fue: ¡SPEAK!, en vez de OK). Sin embargo, palabras más palabras menos nos vamos entendiendo.

Ahora lo que sí extraño a montones son los modismos, esas cosas que decimos más allá de las palabras, nuestra forma de hablar es también parte de nuestra personalidad y creo que perdí un poco de eso en Nueva Zelanda. Acá van unos ejemplos para que entiendan mejor:

Cuando me preguntan: - ¿How are you? (mitad pregunta, mitad saludo), la respuesta es. – Excellent!, o también: – All good!, cuando suena mucho mejor un: - Joia, pá! O un: - Bárbaro, delirando de placer!

También cuando no entendí lo que me dijeron, respondo con un simple “¿What?”, cuando en cordobés, mi respuesta sería un “¿Qué lo qué?” (mucho más interesante y mucho más yo que el “what”)

Y así con un montón de cosas… decir que te levantaste hecho bolsa luego de una noche de fiesta, no es lo mismo que decir que tenés head ache; y I Don’t know nunca va a tener la magia de un qué si yo… y así con la mayoría de las expresiones que al ser tan propias de donde nacimos, se sienten como una parte importante de nosotros mismos.

Cuando por ahí pensamos en la comunicación en otra lengua, la diferencia está mucho más allá (a mi entender) del conocimiento del idioma en sí. La forma en que decimos las cosas a veces dice mucho más que las propias palabras, por ejemplo, los coreanos parece que se están quejando siempre pero es que el acento natural de ellos suena similar al nuestro cuando nos quejamos. Si dos franceses hablan rápido en su lengua natal es casi imposible saber si están hablando amablemente o están a punto de caerse a trompadas.

Por suerte, todas las personas me dicen que les gusta mi acento sudamericano, aunque más que un acento es una mala pronunciación de todas las palabras, anécdota de paso:

Mi primera conversación en Nueva Zelanda fue con un chofer de ómnibus, al que le pregunté por la empresa que estaba buscando la cual se llamaba Airbus, la cuál yo pronuncié textual y fonéticamente de esa forma. Luego de pensar un poco, la respuesta del chofer fue: “Ah… EArbus” con lo que me di cuenta que ya no estaba en Sudamérica donde la todo el mundo pronuncia mal el inglés más o menos de la misma forma y nos entendemos más fácil.


Hoy no tenía (ni tengo) pensado escribir hasta que me encontré con este video que resume un poco lo que se ve por acá.





Hay cosas que andá a saber por qué las hacemos, me vine por unos meses a Puerto Pirámides y, en un mini-test viajero traje solo lo ultra esencial en la mochila por lo que dejé mi cámara de fotos en Córdoba. Si ahora lo pienso un poco (un poco nomás) no entiendo en qué cuernos puede haber afectado el traer o no la cámara a la hora de armar la mochila, de hecho me sobró montón de espacio por lo que la podría haber traído tranquilamente pero bueno, en fin no la traje. La cosa es que este post podría haber estado acompañado por unas fotasas, no se imaginan las imágenes que uno se encuentra cuando le da duro a la suela de los zapatos; pero no traje la cámara así que se van a tener que conformar con mis dulces palabras y las pocas fotos que saqué el año pasado.


Como un kilómetro antes de llegar al pueblo por la ruta que viene desde Puerto Madryn hay un desvío hacia la derecha que conduce a la lobería, son 5km por una calle de ripio, se puede hacer en auto o caminando (1 hora a pie aproximadamente); durante el trayecto podemos ver la playa de dientes negros, toda la bahía de frente en la que se encuentra Pirámides y con suerte una que otra liebre patagónica dando vueltas. A ¾ del camino hay una especie de parador con baños y algunos puntos de observación, culminando con un mirador hacia el área donde se encuentran los lobos marinos, a unos 150mts hacia abajo. Si bien el auge de los lobos es en Enero-Marzo, cuando están en la época de apareamiento y además nacen las crías, se los puede observar durante todo el año (eso sí, siempre a lo lejos ya que están en la base del acantilado donde está el mirador). Esto es un poco decepcionante, más aún siendo que otros sectores de la costa argentina los tenés al lado tuyo.

Si a mitad de camino de ripio no salimos hacia la derecha a través de las matas, luego de pocos pasos aparecen montones de senderos marcados por la huella de las lluvias bajando hacia el mar, luego de unos 20 minutos caminado por esos senderos se llega a la orilla donde, si hay marea alta, las ballenas van a ser las primeras en saludar encontrándose a pocos pasos de la costa.
Una de las virtudes de esta zona es que los altos acantilados que ahora están a nuestras espaldas detienen al viento, dando una sensación de calma que no abunda en las playas de Pirámides.

En algún momento de la vida, alguien decidió que somos incapaces de caminar por acá sin estropear la naturaleza (salvo las grandes compañías laneras, ellas pueden hacer lo que se le cante en el área nacional protegida de la Península de Valdés) por lo que todo este camino que describo no está permitido, pero mientras no se acerquen demasiado a la zona de apareamiento de los lobos, no hay problema.

Caminando hacia la derecha, luego de sortear algunas bahías se puede ver todo el recorrido terrestre que une el resto de la península con el continente, a primera vista parece todo lo mismo, pero a medida que van pasando las pequeñas bahías el paisaje va cambiando, incluso en algunos cortes hay playas que llegan hasta el mar. Hacia la izquierda se llega hasta la misma lobería pero esta vez estamos bajo el mirador, por lo que los lobos están a no más de unos pasos nuestros. Antes de llegar ya se divisa uno que otro perdido (yo casi me choco uno por estar abriendo la boca).

Desde acá se puede ver al sol ponerse sobre Madryn pero cuidado con volver a oscuras, los senderos que regresan al pueblo son todos parecidos y si le erran (se escribe así?) terminan en el medio del campo, como a 5km de donde deberían ir (me pasó 2 veces).


Vista desde el mirador









Traslado del avión A4B para el centenario de la Fuerzá Aérea

– ¿De dónde sos?
– De Córdoba.
– Pero, ¿de qué parte?
– De ruta 20

Este diálogo se me da bastante seguido; cada vez que me topo con alguien que alguna vez conoció un cordobés y busca refrescar el recuerdo con coincidencias barriales. ¡De Ruta 20!, la respuesta sale con la misma fuerza con la que se indica la camiseta de fútbol de la que somos hinchas. No importa en cuál de los 20 barrios cercanos vivas, ni a qué lado de la ruta estaba tu colegio, la referencia común a todos es la misma.

La Avenida Fuerza Aérea (como sale en su documento) es una avenida que recorre los últimos 4km del sur-oeste de Córdoba antes de convertirse efectivamente en “ruta nacional Nº 20” con destino a la vedette veraniega Villa Carlos Paz. Desde los 8 años que vivo allí y la recorro de punta a punta, vi cómo de tener un solo local comercial de renombre, hoy se encuentra repleta de franquicias conocidas que renuevan pero no corrompen al espíritu local, la ví vacía un domingo a la mañana y atestada de vehículos en las horas pico laborales, la anduve en bici, en rollers, en colectivos, en taxis, en remis, caminando, trotando y hasta la tuve que esquivar un par de veces por miedo a cruzarme con alguna ex.

Durante los 20 años que viví allí fue creciendo y cada vez un poco más rápido, tanto que hoy me cuesta recordar cuando habían casas en sus costados en vez de negocios, si alguna vez la transitaron en auto seguro no lo notaron, pero si prestan atención van a ver como la gente no camina en las veredas, sino que pasea e ir a comprar el pan sin cruzarse con algún conocido es casi un desafío.

Hoy me siento en la vereda y veo pasar todo lo que recuerdo de Córdoba, los primeros trolebuses con las promesas de transporte ecológico, manifestaciones de distintos gremios, humo negro de las gomas quemadas por piqueteros, los saqueos del 2001, las cámaras de vigiancia del 2012, las personas trotando a la mañana y yendo a alguno de los gimnasios por la tarde (y con una birra por la noche), las guerras a la 1 de la mañana por conseguir un taxi cuando todos salen a bailar y las risas en los carros de choripan a las 7, veo a los vecinos protestando en 2005 porque quieren poner un Dino y disfrutando en 2006 del aire renovado que aportó, veo los taxis luchando con remises, los cospeleros sacando ventaja cuando los buses están de paro, veo el ómnibus de Talleres venir desde el Chateau festejando el ascenso a la B y a Los Piratas ir hacia su estadio a reclamar su pertenencia en primera división contra el mítico River Plate, la veo inundada hace unos años y repleta de desagües luego, veo skaters rumbo al Parque Sarmiento para patear por sus derechos y veo ciclistas juntándose de a poco para asistir a la masa crítica, veo a los de la 14 siendo un ícono con sus pedaleadas semanales a Villa Carlos Paz y veo cómo pasan todos los cordobeses que vuelven de un chapuzón entre los distintos ríos de las sierras.

Vi y seguramente veré montones de calles en mi vida, algunas más limpias, otras más ordenadas, unas llenas de arte y vanguardia y otras ensalzando su superioridad cosmopolita, algunas llenas de historias y otras llenas de futuro, pero ninguna tan cordobesa como esta.

Fuá que salió nostálgico!!

Este post forma parte del Veo Veo, un juego de dinámicas creativas que consiste en dar a conocer lugares, sensaciones y experiencias sobre distintos lugares del mundo. Es una excusa para conocer lugares de la mano de otros viajeros, contarnos historias, viajar aunque no tengamos la oportunidad de hacerlo, conocer otros viajeros que andan dando vueltas por el mundo.
El 15 de cada mes salimos todos a volar con nuestra imaginación y dejarnos sorprender. ¿Querés sumarte? Está abierto a cualquiera que quiera participar, podés ver toda la info en el grupo de Facebook


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Una calle de Penang, Malasia

Una calle, un destino

Boulevard

Una calle en Cuzco

La calle Caracoles

Calles que no conozco, viajar en tiempos de Google

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Una calle, todas las calles

Callejon Hamel

Un camino nunca olvidado

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Mi calle de tierra

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Calle Laurel

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Calle salk

Una calle para perderse

Una calle que solo aparece los fines de semana

Una calle, muchas calles






(Julio 2012)
Son mis primeros días en Madryn, en la radio discuten sobre el problema de las gaviotas: resulta que en los últimos años, las gaviotas tomaron por costumbre alimentarse de la piel de las ballenas que cada año visitan la costa y los especialistas indican que esto las está perjudicando tanto física como psicológicamente. Cada vez es menor el tiempo que pasan en la superficie para respirar mostrando menos su lomo en relación con años anteriores y sus cicatrices por los picotazos crecen constantemente. Las ballenas están molestas y la gente, preocupada. En voz baja también se teme por la posibilidad de que éstas adopten otro lugar para su apareamiento dejando la ciudad sin sus regulares visitas y claro… sin los miles de turistas, biólogos y fotógrafos que atraen año tras año.
La charla en la radio sigue su curso y con tono totalmente casual se comienza a discutir la mejor forma de matarlas y la efectivización de un nuevo proyecto con el cual se eliminaría el problema a balazos limpios. Comienzo a prestar total atención a la radio, me cuesta creer que tan abiertamente hablen de disparar a mansalva a cuanta gaviota se cruce (ojo, no voy a ser tan ingenuo como para pensar que no se haga esto con otras especies en cualquier otro lado del planeta, pero ya hablarlo tan abiertamente, casi como si nada, me suena algo chocante).


imagen: diario Día a día


Durante este mes cada vez que hablo con alguien de otra provincia, lo primero que me preguntan es: “es cierto eso de que van a matar a escopetazos a las gaviotas?”. Lo cierto es que sí, bizarro como suena hay planes, esquemas y puestas en marcha para erradicar la mayor cantidad posible... acá sí que no hay greenpeaces ni save the planet… bueno, al menos no del lado de las gaviotas.

En la Península, se habla de lo poco efectivo que es una escopeta, de lo imperativo que es hacer algo al respecto para ayudar a las ballenas, y de cómo las madres gaviotas enseñan a sus hijos a picotear ballenas empeorando la situación.

La realidad es que una importante parte de la costa argentina tiene como sustento económico el turismo que viene a observar ballenas y el temor de que éstas se muden a otras regiones marítimas es gigante, nadie duda en ponerse la camiseta del equipo cetáceo sin tener el menor reparo en las aves de cara graciosa. Mientras tanto, guías y guardaparques optan por olvidar este tema cuando proclaman orgullosos que ésta es de las pocas áreas mundiales donde se protegen el 100% de las especies en su interior.

Hay diversas teorías sobre el por qué de este nuevo bulling de las gaviotas hacia las ballenas (que comenzó por los ’60), yo me inclino a pensar que es una suma de factores (algunos más, algunos menos), entre los principales están el crecimiento de basurales a cielo abierto y el NO TRATAMIENTO de los desechos de los barcos pesqueros de calamares y langostinos.


Playa Doradillo, con Madryn de fondo


Playa Doradillo, con Madryn de fondo


El abanico de soluciones se redujo al certero del gatillo, por lo que (por vergüenza ajena), prefiero no saber quiénes son los capacitados que evaluaron la situación, mientras tanto se va llenando una planilla diaria con el número de gaviotas eliminadas.
Los gobernantes de turno hablan lo menos posible del tema; los que quieren quitarles el puesto apuntan a lo ridículo de la decisión y la obviedad de realizar un tratamiento a los basurales, los periódicos pro-gobierno apuntan al peligro que es para las ballenas y a la necesidad de eliminar a las gaviotas por el malestar visual que genera a los turistas (esto último lo leí textual en un diario, así de ridículo como se oye); los periódicos anti-gobierno no necesitan mucho para marcar los acentos de la burralidad que está ocurriendo y de paso atraen gente a su causa; palabras van, balas vienen, la temporada de ballenas avanza; a la gente les van chupando un huevo las gaviotas y los cetáceos, los turistas se van felices, los dólares se quedan en casa.




Cara de qué lo qué mirás!

Los días propicios para nadar en Puerto Pirámides son contados (al menos para mí que no me va para nada meterme con el agua fría); por lo que en verano, cada día que hace calor hay que aprovechar para zambullirse un rato. En una de las puntas de la bahía, está el muelle desde donde se puede tirar al mar cuando hay marea alta, quedando el agua a uno o dos metros aproximadamente. Luego de algunos espectaculares saltos dignos de los mejores niveles de Celebrity Splash nos quedamos en la orilla a descansar.


Vista desde el muelle

Mientras estábamos parados, Fede (un compañero de trabajo) me señala unos lobos marinos a unos 15 mts desde la costa donde estábamos que se alejaban de a poco. Nos tiramos al agua y nadamos hacia ellos unos 30 mts hasta que me grita que venían hacia nosotros, lo veo meter la cabeza bajo el agua, hago lo mismo y veo una loba (calculamos, por el tamaño) que pasa por debajo de él para luego pasar por debajo mío y volver al grupo de lobos marinos, unos cuatro en total. Esto se repite algunas veces, mientras nos vamos alejando de la costa persiguiéndolos. Luego de un rato comenzamos a volver, viendo que era imposible acercarnos más, cuando la loba da una última pasada por debajo nuestro para luego emerger en frente mío y acercarse por debajo del agua al alcance de mi mano. Me sumerjo y quedamos frente a frente con el lobo, de unos 1,5mts que rotaba como si nada al frente mío mientras yo de pedo me mantenía a flote. El lobo se va, yo quedo cagadaso hasta las patas, tuve la sensación de que el bicho, si le pintaba hacía lo que quería conmigo ya que mis habilidades nadadoras no son nada grandes que digamos.

Bueno, nada, una experiencia medio curiosa, inesperada… Sobre la playa a veces se ven lobos grandes que quedan como varados cuando baja la marea, pero el verlos en el agua fue algo totalmente distinto.







En el post anterior comenté que muchos extranjeros me indicaron a las Cataratas de Iguazú como su lugar favorito para visitar dentro de Argentina. Cabe destacar que al menos la mitad, argumentaban como motivación para conocerlas el hecho de ser una de las maravillas del mundo, aunque luego de la decepción en Machu Pichu, no era éste un motivo que me empuje a ir. De hecho, son las mismas cataratas que se encontraban hace 3 años, cuando no figuraban en la lista de las “7 Maravillas del Mundo”; con la salvedad, claro, de que por no figurar en esa lista, antes los precios eran más bajos y las filas de espera, más cortas.

En fin, tantos buenos comentarios sobre las cataratas me despertaron interés y medio me propuse llegar hasta allá antes de irme de Argentina. Por suerte, los muchachos de LAN recibieron mis inquietudes y en total complot con el destino recibí en mi mail una lista de promociones, entre la que se encontraba un vuelo ida y vuelta desde Buenos Aires a Iguazú a cambio de kilómetros acumulados (los que ya tenía, gracias a los vuelos anteriores a Bolivia y Colombia). Leí el mail como a la medianoche, y un par de horas después ya tenía listo el pasaje y hasta compré el boleto de tren para ir desde Córdoba a Buenos Aires (entre la emoción y que estaba re-contra dormido, compré mal el pasaje de tren, que además no se podía canjear, así que al otro día lo tuve que comprar de vuelta).


Cataratas del lado brasilero

Por lo general, no me gustan esos viajes en los que se tiene que cronometrar cada actividad para conocer en 2 días todos los ítems del panfleto turístico; prefiero ir por mi cuenta e ir viendo, tener tiempo suficiente para conocer algunos de los puntos más turísticos, pero también poder perderme caminando por ahí o ver algún otro lugar que me interese sin necesidad de tener en cuenta ningún recorrido, plan y hasta por ahí sin saber ni siquiera a dónde estoy yendo.
Acomodando las combinaciones de trenes con los vuelos disponibles, me quedé finalmente 10 días en Puerto Iguazú.

La ciudad es bastante más grande de lo que imaginaba y, por lo que se ve en los alrededores, está en pleno crecimiento, en particular se está ampliando la infraestructura turística, con un centro comercial y varios hoteles de lujo, actualmente en proceso de construcción (por contraparte, las opciones más económicas de alojamiento se vuelven más difíciles de encontrar).


Vista de unas de las calles del centro

Me acuerdo cuando me enteré que iban a colocar a las Cataratas de Iguazú entre las 7 maravillas del mundo, lo primero que comenté con mis compañeros de trabajo, fue que seguramente los precios se elevarían instantáneamente, y así fue. De hecho, el costo general de vida es aún mayor que en la Patagonia (y eso que la Patagonia es carísima), eso fue un comentario que se solía repetir con los distintos compañeros del hostel, e incluso con unas chilenas, que en 2 días ya se habían gastado todos los pesos que tenían y andaban buscando dónde cambiar más. Para que se den una idea, los precios de la comida y demás en los supermercados, están entre un 20 y un 30% más altos de lo que está en Córdoba, ni hablar del fernet, que estaba a 45 mangos el chiquito!

Dentro y alrededor del centro de la ciudad hay varios paseos y lugares para ir, no los voy a nombrar porque no me acuerdo, pero con 3 días es más que suficiente para conocer todos los recovecos, lo que sí, me quedé con ganas de conocer un poco más el barrio portugués (Ferhiña) ya que fui en la semana, cuando no hay mucha actividad.
Ah, en algún lugar había leído que es medio inseguro de noche, nada que ver. Totalmente tranquilo. Demasiado, diría yo.

Para llegar a las cataratas, hay que tomar un bus que te deja en la entrada al Parque Nacional Iguazú (a unos 30km de la ciudad) lo ideal es ir bien temprano, para aprovechar el día y hacer todos los recorridos, igual yo me quedé dormido y fui como a las 10AM y me sobró tiempo para ir dos veces a la Garganta del Diablo. Este lugar fue el mejor de todo el recorrido, parado en el borde de la caída con más caudal de agua, con el ruido constante de la cascada, y las gotas salpicando en la cara luego de chocar con la parte inferior del río para convertirse en vapor de agua realmente te das cuenta de la cantidad de fuerza se está ejerciendo. De hecho, cuando hay mucho caudal, el vapor de agua no te deja ver nada.


Vista desde la Garganta del Diablo


Vista desde la Garganta del Diablo

Luego hay dos circuitos que recorren distintas zonas de las cataratas, donde se ven más a la distancia y se aprecia la cantidad de caídas (en total son 280 aproximadamente). También hice un paseo en lancha que intenta (con pocas ganas) pasar por debajo de las cataratas, pero en realidad solo se acerca lo suficiente para que te cubran las gotas que salpican, yo iba con otra expectativa, me gustan más esas actividades en las que te dan a firmar un descargo que si te pasa algo es tu culpa y podés tomar un poco más de riesgo, no se, esperaba al menos sentir la corriente empujando la lancha hacia fuera y algunos chorros de agua un poco más gruesos, pero no nos acercamos tanto (ojo!, el comentario general de los que estaban a bordo era todo lo contrario, para mi gusto le faltó algo de emoción, pero los demás estaban totalmente excitados, así que deberían probar ustedes, ver qué opinan).


Mariano, un rosarino, pensó que le iba a cobrar la foto, cuando en realidad era él quien me regalaba la postal

La vista no está completa si no se recorre también el lado brasilero del Parque Iguazú, este recorrido es mucho más corto, se encuentra en frente del lado argentino y tiene la diferencia de que te permite pararte frente a la cascada, imagínense una cortina gigante de agua (a lo largo y a lo ancho) cayendo casi en sus narices, donde deben estar a los gritos porque el ruido es ensordecedor y con los ojos entrecerrados por la cantidad de agua que salpica. Como seguramente habrán escuchado o leído por ahí, las cataratas no se conocen por completo si no se visitan tanto del lado argentino como del brasilero, en el primero las ves cómo caen bajo tuyo y en el segundo, las tenés casi al alcance de tu mano (y en algunas áreas están literalmente al alcance de tu mano).







El otro atractivo del parque (no sé por qué muchos no lo mencionan, yo iría sólo para verlos) son los coatíes, que por suerte no están en todos lados, porque pueden llegar a ser tan molestos como los mosquitos, sólo que a éstos no los espantas con una simple cachetada. Acá sí se puede apreciar realmente un animal en estado salvaje, los coatíes no son agresivos en sí, pero no tienen tampoco nada de modales, aprendieron rápido que los humanos tenemos mucha más comida con nosotros de lo que pueden encontrar en la selva y adoptaron el patio de comidas del parque como si estuviera hecho para ellos. Ni bien olfatean o divisan algo de comida, es mejor correrse porque ellos no se detienen por nada y con sus garras seguramente habrán roto más de una mochila y estropeado uno que otro almuerzo.





Además de las cataratas, se pueden realizar caminatas por los senderos de la selva misionera en las afueras de la ciudad de Iguazú, esa sí que es tierra fértil. Encontramos dispersos los árboles que dan origen a casi todos los condimentos cotidianos, me sentí algo tentado a escarbar semillas de cada uno de ellos, (cada tanto me dan ganas de hacer esas cosas, pero ya una vez quise tener una planta de albahaca pero no la regué nunca y murió, así que no lo intenté más) entre los que me acuerdo, había laurel, orégano, tomillo, romero y canela; y también un montón de plantas que las conocía de nombre pero no las había visto nunca, y acá estaban todas a menos de 500mts unas de las otras.

Ésta fue la primera vez que usé mi cámara de fotos nueva (la otra falleció, digamos que por exceso de uso) así que saqué un montón de fotos, la mayoría casi iguales porque estaba experimentando con las aperturas de diafragma, ISO, rango dinámico y demás, el resultado fue un total de 763 fotos, que dieron origen al siguiente video:

IGUAZÚ EN STOP MOTION


Alguna info y precios:

Alojamiento: regateando en temporada baja, conseguimos hostel a $40 con desayuno, pileta e Internet; por teléfono había averiguado en los campings y el más barato costaba $30 por día y por persona.

Buses (todos desde la terminal de Puerto Iguazú, con frecuencia de unos 20 min):

- hacia Foz do Iguaçu = $8 (y desde allí hacia las cataratas brasileras, 3 reales)
- hacia Ciudad del este = $15
- Hacia el aeropuerto = $40 (es un minibus, no hay colectivos de línea)
- Hacia Parque Iguazú = $30

Entradas al Parque:
- Lado Argentino = $60 (residentes argentinos, $130 para extranjeros)
- Lado Brasilero = R35 (residentes de Mercosur)


ALBUM DE FOTOS


Cuando convivís con turistas, no sólo conocés el lugar que estás visitando en cuestión, sino también miles de otros lugares, uno por cada persona con la que entablás conversación. Por ejemplo, estando en Colombia, estuve unos días con una pareja de polacos que prácticamente me dieron un curso avanzado de su historia, política y economía. Polonia llevaba poco tiempo con el modelo capitalista, por lo que pudimos hacer una comparación más cotidiana de cómo a cada uno nos afectaba o no algunos de los puntos de cada modelo (sin Clinton ni Fidel Castro de por medio). En fin, (esa es otra historia) es muy común que hablando con extranjeros aprendas muchísimo de ellos así como también te toque contar o describir cosas de tu propio país. Lo que más me preguntaron fue, por supuesto, qué lugar de Argentina les recomendaría para visitar.

Seguramente cada uno de nosotros propone distintos lugares, pero me parece más general nombrar aquéllos que los propios turistas recomiendan (ojo, esto no es una encuesta exhaustiva ni mucho menos, es sólo un resumen de lo que me comentaron distintas personas).


El primer lugar lo tienen definitivamente las Cataratas de Iguazú, no recuerdo nadie que no lo haya nombrado como su punto favorito de Argentina; es más, fue tanta la gente que lo recomendaba, que me propuse ir hasta allá antes de irme definitivamente del país. Igualmente hay un montón de América que no conozco, pero tantos turistas lo recomendaron que realmente me despertó interés en ir hasta allá (mi punto de vista del lugar, en este post).

El segundo puesto, está entre Ushuaia y Capital Federal.


De Ushuaia me comentaron su paisaje, sus lagos, sus bosques y por supuesto, la mística de ser en la ciudad más austral del planeta (igual creo que hay una isla que está más al sur, no sé).
Lo que más les llama la atención de Capital Federal es la vida nocturna (consideremos que en la mayoría de los países se acostumbra estar de regreso antes de las 2AM, cuando nosotros a esa hora estamos recién en el apogeo de “la previa”). Otro comentario que me llegó de Capital Federal, es que lo llaman el lugar más europeo de América Latina; no conozco Europa como para comparar, pero me resultó extraño que un europeo encuentre ése como el principal motivo para recomendar la ciudad; yo al menos trato cuando viajo de conocer algo distinto, me resultaría un tanto aburrido ir hasta la otra punta del mundo para encontrarme con algo similar a lo que veo siempre.

El tercer puesto, lo comparten las ciudades turísticas de la ruta 40 (zona Patagónica) con todos sus circuitos y un poco en menor medida, la ciudad de Salta.


Desde mi punto de vista, todo lo que ofrece el recorrido de la ruta 40, tanto en naturaleza como en el atractivo de cada una de las ciudades de alrededor lo hace digno de ocupar el primer lugar dentro de lo que hay para visitar en Argentina, sin embargo, lo extranjeros no lo ven así, tal vez por no haber tenido el tiempo para recorrerlo realmente. Un error común es conocer el centro de Bariloche, algo de nieve en el cerro Catedral y darse por satisfecho, cuando hay infinidad de sitios interesantes por visitar en toda la cordillera.



Por su parte, Salta tiene una mezcla rara… a mi gusto es la ciudad más atractiva de Argentina (al menos, turísticamente hablando) pero me resulta difícil explicar por qué, van a tener que ir para saberlo. Dos cosas particularmente me llamaron la atención, una fue el trato de la gente, no conocía a nadie pero en todos lados me trataron como si me conocieran desde hace tiempo. Y lo otro fue que entre los visitantes que encontré casi ninguno era argentino. Imagínense que al final estaba tan acostumbrado a ser el único argentino en el hostel que estuve hablando en inglés con una chica de Buenos Aires y tardamos un rato hasta que caímos en que los dos éramos de acá nomás. (Que payaso! sí, ya se).

Esta entrada la dedico a un proyecto de viaje que me parece más que tentador, y además ofrece una experiencia única al alcance de todos. Olvidate de las costosísimas agencias de viaje... bueno, olvidate de los lujos también y preparate para disfrutar realmente de América, sin horarios, sin pautas y con toda la libertad para ir a donde quieras.



¿Cómo? Sumándote a este Bus que parte desde Córdoba en Febrero de 2014, con capacidad total de 20 pasajeros y un plan inicial de recorrer más de  20.000km

Acá copio la info de la página de facebook donde se está organizando:

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Partida: Febrero 2014
Movil: Mercedes Benz 1114 Diesel.
Consumo de combustible: 15 Litros cada 100km.
Capacidad: 15 a 20 personas.
Características: 20 camas, cocina baño y Ducha, VHS.

Destinos: Salimos desde Córdoba, Sur de Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Colombia, ecuador, venezuela, Brasil, destinos específicos a consensuar con el grupo en el viaje.

Requisitos: Certificado Medico y constancia de Vacuna, flexibilidad y pasión por la aventura. (Como podrán imaginarse seràn 20.000km un modelo 87)

Costos: No tendremos gastos de Hospedaje y Movilidad, el combustible del viaje sera dividido en partes igual en todo el grupo, el bus contara con cocina a gas y agua, los gastos del gas y el agua potable tambien seràn divididos.

Combustible: aproximadamente se necesitarían 4000litros de combustible, el costo varia de acuerdo al pais y el cambio de moneada.

Costo total aproximado por persona: 1500usd (en el caso de contar con 15/20 pasajeros en el BUS)

Realizaremos la primera reunión el Julio de este año, para mostrar el colectivo y conocer a los valientes que se sumen!.
  


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